domingo, 3 de junio de 2012

EXCURSIÓN A GIVERNY DEL 26-05-2012


8 minutos nos sobraron para coger el tren en la Gare de Saint Lazare camino a Vernon, lo que se pudo haber traducido en perder el tren si en el metro hubiese habido cualquier incidente, o si hubiera habido algo más de cola para comprar las entradas, pero afortunadamente, no fue así.

Ya sentados, fue cuando di la noticia de que nos íbamos a desplazar unos 80 km de París, pero mi madre y yo sabíamos que valdría la pena. Por suerte, los miembros masculinos del viaje no tenían opción de abandonar la excursión.

En Vernon cogimos la primera navette hacia Giverny (una navette es un autobús de una empresa privada que te lleva a sitios como aeropuertos, museos… con horarios acordes a algún tren o vuelo con el que enlaza). El viaje total, entre tren y navette, fue algo menos de dos horas, tiempo suficiente para que me pusiera mala del estómago.

Tras una hora agonizando por el dolor que repentinamente me había aparecido, reposando en bares y en la entrada del jardín, por fin pareció cesar mi mal, y decidimos entrar en el objetivo de la excursión: la casa y jardines que Claude Monet construyó en Giverny en 1890. Aquello, sin duda, hizo que me olvidase del dolor el resto del día.


Por mucho que lo intente, no puedo describir con palabras lo maravilloso que es: miles de plantas, de todos los colores, en los que el verde es, por excelencia, el predominante.  Paseas durante horas por los jardines, y luego entras a la casa del pintor, donde se pueden ver cuadros que hizo allí mismo. La casa es estupenda, pero no tendría sentido sin aquellos maravillosos jardines.


Luego te mueves hacia la parte más “oriental” de todo ello: los puentes japoneses, los sauces llorones, y el estanque con nenúfares; esos nenúfares que empezó a cuidar en 1897 y que él mismo inmortalizó en lo que en francés se conoce como “Les Nymphéas”, una obra que se encuentra actualmente en el musée de l’orangerie, en París. 


El pintor hizo desviar el cauce del río Sena para que aquello pudiera llevarse a cabo, y la verdad es que el resultado vale la pena.



Caminando por ese “Jardin d’Eau”, pudimos oír unos ruidos que no éramos capaces de identificar… hasta que lo vimos: ranas!!! Había ranas rondando por los nenúfares! Parece imposible que todo ese espacio tan natural, esté a tan sólo 80 Km de París, donde es casi un milagro encontrar algo libre de contaminación
.
Cuando decidimos abandonar, con pena, aquellos preciosos dominios, nos dispusimos a dar una vuelta por el pueblo, y visitamos el cementerio. Después fuimos, a toda prisa, como es costumbre en mi familia, a coger la navette que nos dejara en la estación de tren, para hacer el camino inverso y regresar a París. La impaciencia casi nos hace coger un tren que no era el nuestro, pero nos dimos cuenta justo antes de montarnos. Finalmente, y tras 50 minutos de espera por un retraso en el tren, llegamos de nuevo a París.

Los cuatro estábamos de acuerdo que aquello es una especie de paraíso, donde no nos importaría para nada, pasar las tardes de verano. Parece que al final, el sector masculino del viaje acabó agradado (menos mal!). A pesar de que París es precioso, creo que las imágenes más bonitas me las llevo de esta excursión.

Visita más que recomendable a todos aquellos que vengan a París con disponibilidad de pasar un día fuera de la ciudad.

jueves, 5 de abril de 2012

¡HE VUELTO!


Ya puedo decir que he visto lo más turístico de París, aunque me quedan mil rincones por ver. Y es que esta desconexión se ha debido a que he tenido una ajetreada temporada de visitas (y yo encantada!!!). Es por esto, que explicaré poco a poco todo lo que vi en el mes de marzo, empezando por Notre Dame, la catedral de París.

¿Qué decir de Notre Dame? Anita la describió como “casi tan bonita como la catedral de León”; la verdad es que en la de León no he estado, pero Notre Dame tiene unas vidrieras que “quitan el hipo”, impresionantes, majestuosas, coloridas, precisas en sus dibujos… también alberga vírgenes como, obviamente, la de Notre Dame de París, y podemos encontrar la patrona de los estudiantes! En unos meses, nos hará falta unas velitas para ponerle... Y al fondo, justo de frente, la ves a ella, con esa cara de sufrimiento, ese halo de luz que la ilumina, ella… la piedad.


Desde el 12 de diciembre de 2012, hasta el 11 de diciembre de 2013 se celebra en Notre Dame el 850º aniversario de la catedral, aunque en realidad, esta iglesia de estilo gótico se comenzó a construir en 1163 y no se terminó hasta 1250, de la mano de Jean de Chelles, Pierre de Montreuil, Pierre de Chelles, Jean Ravy, y Jean le Bouteille, sufriendo modificaciones hasta nuestros días.

Podemos subir a lo alto para saludar a las gárgolas que cuidan de la catedral, mientras tenemos una impresionante vista de París; las gárgolas… esas estatuas, tan diferentes unas de otras, cada una con un significado, haciendo  un acto diferente… hasta me pareció ver un pequeño elefantito! Todas eso sí, con esa cara que impone, como perversa, pero tienen algo, algo que hace que te gusten… quizá sea curiosidad, o que es algo fuera de lo normal, pero ciertamente, tienen algo que atrae, como magnetismo


Saliendo de la catedral, podemos acceder a la cripta y ver un poco cómo estaba organizado todo en sus tiempos; no fue lo que más me gustó, quizá sea, porque me falta perspectiva para poder imaginarme todo lo que falta.
De todo esto, yo me quedo con la subida a la torre (a pesar de las escaleras… que en París puedes subir tooodas las que quieras), y las vidrieras. Sin menospreciar, claro está, toda la fachada, con sus  mil pequeñas figuras, talladas, esculpidas en la puerta. Vista desde atrás me parece simplemente, preciosa...


Y cuando ves todo esto, te das cuenta de que si quisieras saber todo sobre esta catedral, el significado de cada figura, cada cristalito de cada vidriera, cada postura de cada gárgola… no te valdría sólo con esta vida para todo lo que tienes que aprender.

miércoles, 29 de febrero de 2012

¡ADIÓS FEBRERO!


Llevo ya un mes aquí y me da la impresión de que llegué la semana pasada. Este fin de semana ha sido cuando verdaderamente he empezado a ver un poquito, lo más básico de esta enorme ciudad. Si fuese un libro, no podría decir que he pasado del título, pero espero que en los cuatro meses y medio que restan, me de tiempo a llegar, si no al punto y final, cosa imposible si sólo tienes una vida, sí al menos al ecuador de la novela. Y eso que este año ha sido generoso, regalándonos un día más este mes!

He visitado el Arco del Triunfo, el Sacré Coeur, Versalles, la Torre Eiffel, los Inválidos, Concorde, el Panteón… y nada de esto tiene desperdicio.

Las vistas aéreas de París desde distintos puntos, como ocurre con el Arco del Triunfo, el Sacré Coeur, o la Torre Eiffel, dejan a cualquiera sin palabras. La humilde morada que Luis XIV se construyó en Versalles, con su jardincito incluido, son ideales para pasar un día primaveral, por lo que espero volver en un mes, cuando la estación vaya haciendo sus primeras apariciones.

Y de los Inválidos, la Madeleine, el Panteón… ¿Qué decir? El adjetivo de majestuoso se le queda corto. Simplemente, son lugares para visitar.



Imagen: El Sena visto desde el segundo piso de la Torre Eiffel.

Ahora a esperar que marzo sea, por lo menos, igual de bueno febrero. 

martes, 21 de febrero de 2012

LO BUENO Y LO MALO.


La semana pasada vinieron noticias malas, y me quedé con las ganas de hacer un viaje relámpago a España; sin embargo el fin de semana aquí ha sido bueno, aunque siempre me asomaba en la conciencia el pensamiento de cogerme un avión. Ésa es la lástima de estar aquí, que no estás lejos, pero tampoco lo suficientemente cerca como para plantarte en casa cuando la situación lo requiere. Quedan pendientes un par de velas en Notre Damme en señal de luto.

He podido ver el Louvre de noche, y la verdad es que esta ciudad es I M P R E S I O N A N T E. Ésa es la palabra, con todas sus letras y en mayúsculas: mirar a tu derecha y ver edificios a cada cuál más majestuoso, y girar a la izquierda y ver que todavía puede superarse más. Y ya de noche ni os cuento, una auténtica maravilla.

El sábado comencé la mañana en Trocadero, donde había una manifestación de apoyo al pueblo griego. Desde este lugar se puede apreciar perfectamente la magnitud de la Torre Eiffel, que no deja indiferente. Allí encontramos un puesto de bocatas, y esa fue nuestra comida. De allí nos movimos a Notre Damme para poder encender un par de velas, pero había una cola considerable, y lo cierto es que un fin de semana no es ni mucho menos, el mejor día para entrar en ningún sitio turístico de París, por lo que quedo aplazado para un día de diario.

De allí caminamos a la Ile de la Cité, y sentados justo en la puntita de la misma, pudimos observar un paisaje como éste:



De vuelta a casa, andando, por supuesto, cogimos en un puesto un par de crêpes de chocolate, así, calentitos, recién hechos… todavía ensalivo de pensar en ellos.

Domingo de cine, La femme de Fer (La dama de hierro), en vo con subtítulos en francés. No es la mejor de las películas que he visto, pero dado que aquí te cuesta menos ir al cine que tomar un café, no está mal el plan para el domingo tarde-noche.

El próximo día más, y mejor.

viernes, 10 de febrero de 2012

Y HOY... UNA RACLETTE!

Hoy he podido probar en el comedor del hospital, un plato que parece ser de los más típicos de aquí, Raclette de queso! Consiste en fundir un queso especial para Raclette, y ponerlo sobre patata, carne, embutido… La verdad es que sí que estaba bueno, y llena un montón! Aunque sin duda me quedo con los crepes con nata y nutella del viernes pasado (sólo con acordarme me dan ganas de uno ahora mismo!)

En el hospital seguimos de observadoras, aunque esta semana ya nos han dejado manipular objetos tales como tijeras, pegatinas y bolis! Pero lo más importante, hemos conseguido el pase VIP!!! O lo que es lo mismo, la llave magnética para entrar sin tener que llamar al servicio de UPAC del hospital, ya estamos oficialmente aceptadas en el equipo!

Hoy he experimentado en la cocina: he hecho masa de croquetas. Ya mañana les daré forma (espero que aguante hasta entonces!), y las probaré, pudiendo dar un juicio de la calidad con la que me han salido. Ahora que he aprendido a hacerlas, ya puedo tomar la independencia croquetil y no volver a tomar las de pescado!
Aunque no todo se ha reducido hoy a la cocina: también he ido a poner la lavadora, y por supuesto, también ha habido cama y agua, dejando de lado ya la química (adiós al paracetamol y al ibuprofeno!)

Aquí os dejo una foto de una Raclette, para los que seáis tan ignorantes como yo en el tema.


Buenas noches y hasta mañana!

jueves, 9 de febrero de 2012

VOLVIENDO A LAS ANDADAS!


Tras esta larga ausencia ya retorno!
Mi absentismo en el blog se ha debido a que el frío de París consiguió alcanzarme, atrapándome por unos días en la cama, a base de Paracetamol, Ibuprofeno y agua, pero parece que ya voy recobrando el estado de bienestar.
Días de mirar en el hospital, aprender, y cama, mucha cama. Y todo por ir el domingo cual turista! Pude intuir un atisbo de todo lo que me puede dar de sí esta ciudad, pero lo reservo para cuando las temperaturas estén sobre 0 .
Ayer la plaza que se ve desde la ventana se tiñó de blanco, pero la nieve no cuajó lo suficiente como para inundar París entera con algo más que hielo, que fue lo único que dejó.



¡Qué pereza madrugar!

miércoles, 1 de febrero de 2012

AGÁRRENSE QUE SIGUE EL FRÍO!


Por la mañana ya algo me decía que todo iba a ir bien: recorrer las calles que me llevan al hospital a las 9.15 de la mañana, hora más que razonable, saliendo de mi iPod canciones que transmiten “buen rollo”, y llegar contenta al destino, es indicador de que esto iba a comenzar de manera prácticamente inmejorable.

Camino por la calle con miedo a tropezar, ya que sé que mis congelados pies no reaccionarán a tiempo y acabaré clavando las rodillas en el suelo. Pues lo peor está por llegar, dicen. Tengo que pedirle el secreto a los parisinos, que parecen estar ya acostumbrados a esto.
Nuestro primer día en el hospital, valoración: genial genial! Ana y yo estamos en el departamento de UPAC&C, es decir, en anticancerígenos. Todo lo que era PNT, que parecía no tener nada de utilidad y ser sólo listas y listas en un taco de folios, empieza a tomar sentido: Guantes, gorro, pijamas, zuecos, claves de acceso y llaves! Eso es lo que me espera por lo menos hasta que nos roten, y la verdad es que no pinta nada mal! La gente del hospital nos trata como uno más, procurando que entendamos todo y estemos a gusto. Muy buen rollo, y de nuevo, todas las Erasmus volvemos a sorprendernos de la hospitalidad y la buena predisposición encontrada.

Comemos todos juntos en el hospital, con costumbres como tocar la espalda de los presentes como saludo, y no hablar de “los temas prohibidos”. Paredes repletas de graffitis que no esperas encontrar revisten el comedor, y una ruleta que te “castiga” si incumples las reglas no escritas durante la “déjeuner”. Después del café del hospital, vamos a tomar un chocolat a un bar de Bastille, la verdad es que así da gusto!
Dudo que hubiera podido tener más suerte en mi estancia en París, y para colmo, hoy no he tenido que coger el metro! Lo que significa, que si estás en la ciudad de la luz, trabajando o estudiando, y puedes prescindir del medio de transporte más rápido y usado, a la vez que sucio, es que o bien te gusta caminar, o bien la diosa fortuna te ha guiñado un ojo permitiéndote disfrutar del paisaje de distancias relativamente cortas.

Y aquí, una de las canciones con las que he empezado el día

Cuando me doy cuenta, son ya las 19.00, lo que se traduce en anochecer en un clima helador. Hora de recogerse. Me esperaba una cena de 2 horas de charla agradable, a la par que intelectual y elevada, con mis dos magníficos y queridos colocataires.
Mañana más y mejor!